Esta morenita tan tetuda y ardiente, necesitaba el dinero asique fue a un consultorio medico a ofrecerse para probar una nueva droga experimental. Para esto le dieron una pastilla azul y debia permanecer alli experimentando las posibles reacciones a ella. Lo que no le dijo este medico calenton y polludo al ve rla, es que la pildora era para controlar el apetito sexual, en este caso abrirlo a puntos casi insoportables. Esta comenzo a tocarse sus gigantes pechos hasta que el doctor ya muy cachondo comenzo a tocarlos tambien, para terminar aplacando la sed de esta putita follandosela por todo el consultorio por horas hasta que la sed de sexo desaparecio por completo.